Querido 2025: Seguir mi volcán y las recompensas que vienen de vivir con intensidad
- Ana Sofía M.

- hace 5 días
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Tengo la tradición de despedir el año escribiendo una carta. Siempre leo la anterior antes porque me he tomado como trabajo de tiempo completo el crear una vida que me emocione. Hay días que lo logro y otros donde cuesta más trabajo, pero este 2025 fue tan especial que esta es de las cartas que más me emociona escribir.
Aquí está la carta anterior. Si alguien quiere robarse esta tradición, por favor hágalo y me cuenta. Es de los mejores regalos, crear un archivo de memorias al que puedes regresar.
Querido 2025,


Nunca le había dado tanto espacio a que la intensidad que vive en mí marcara el rumbo de mi vida. Siempre pensé que la gente intensa era quien más grita, quien más hace, quien más espacio ocupa. Hasta que descubrí que mi intensidad tiene que ver con seguir los sueños de mi corazón, un fuego que vive dentro de mí, que no me dejan estar quieta.
En el taller de cierre de año de escritura que hice hace unos días, hablé de la metáfora de seguir tu volcán y eso es algo que aprendí este año. Dentro de mí siento un fuego, una vocecita que no se calla. Siempre está ahí, recordándome mis deseos más profundos.

Lo que intenté compartir en ese taller es que todas las personas tenemos ese fueguito y que las mejores recompensas llegan cuando aprendes a escucharlo. Para algunos puede ser su intuición, para otras Dios, para otras su niño interior. Para mí es un volcán y vive en la boca de mi estómago. Lo mejor que hice este año fue seguirlo. No siempre tiene la razón, pero aun con los errores, salimos con grandes aprendizajes.
Para mí, seguir tu volcán (o la forma que quieras ponerle) tiene que ver con escucharte, conocerte y atreverte a hacer lo que te pide.
Si me pongo vulnerable…
Este 2025 lo cierro con muchos miedos. Hay conversaciones que se sienten como montañas que todavía no logro subir porque tengo pavor. Hay cosas por las que me debería sentir agradecida y no logro encontrar cómo volverme a enamorar de ellas. Entonces tampoco voy a vivir romantizando el año como si todo hubiera sido perfecto, porque hay retos que han fueron proporcionales a los sueños que he cumplido.
Este año también crecí una seguridad en mí, porque en algún momento me la destruyeron. No me quedó de otra más que reconstruirla y la única manera desde donde lo logré fue con resentimiento. Vino más desde una necesidad de sobrevivir los retos laborales que creí que no tenía la capacidad de resolver.
De alguien que admiro a nivel laboral aprendí que la confianza y la seguridad se construyen con la práctica. Que es incómoda, pero una y otra vez tuve que pararme a pretender que tenía todo resuelto cuando no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, hasta que logré también creérmela.
Y sí, me siguen entrando dudas, pero cuento hasta 3 y me invento algo. Y esa es mi estrategia para todo. Cuento hasta 3 y digo lo que pienso, doy una idea, mando ese mail, hago una pregunta, pido algo, entrego algo. Cuento hasta 3 y me muevo, porque si no el miedo me paraliza.
Así que si alguien anda trabado por miedo en tomar cualquier decisión, ojalá esto le sirva. Contar hasta 3 y hacerlo.
Mi palabra para 2025 fue…
Para quienes han tomado mi taller de escritura de cierre de año (quienes quieran el workbook se los dejo aquí) mi palabra del año fue magnetismo. Elegí algo que no dependiera 100% de mí, sino de ser capaz de ver lo que sucede a mi alrededor. Y así fue. Durante 2025 fui magnética. Miles de bendiciones y oportunidades llegaron a mi vida. Acepté las invitaciones, como he aprendido a hacerlo desde que me dieron ese consejo viajando por Perú. La vida me regresó a ciertos lugares y yo acepté la invitación con expectativas moderadas.
Lo que el magnetismo vino a enseñarme es que en mí vive una capacidad gigantesca para sentirlo todo. De llorar de la felicidad por el asombro. Sentir chispas de conexión por personas que llegan por sincronicidades. Puedo vivir tristezas por despedidas proporcionales a lo feliz que fui por la compañía. Puedo tener las mayores inseguridades y después reconstruirme como una versión que me gusta más.
De eso se trata. De abrazarlo todo.

Escribí 10 cartas de viajes desde Guatemala, Perú y Ecuador.
Buceé 10 veces: en mi Caribe mexicano y en Galápagos.
Vi ballenas jorobadas 15 días seguidos y aprendí tanto de ellas. Puedo explicarles su migración, pero lo más interesante es todo lo que viene de los misterios que todavía no logramos resolver sobre ellas.
Estuve 4 meses y medio fuera de casa.
Me mudé a CDMX.
Me enamoré (sorpresa para quienes llegaron hasta aquí).
Comí delicioso, es en lo que más me gasté mi dinero.
Lloré mucho en mi cumpleaños.
Vi a mi gente con el corazón apachurrado por pérdidas, rupturas y cambios de planes, pero también les vi mudarse y emprender nuevos sueños.
Llegaron nuevas personas a mi vida; algunas se quedaron, otras de pasada y cumplieron su misión.
Tomé decisiones que, si todo sale bien, harán que mi vida se vea muy diferente en los siguientes meses y, si no, no hay nada de lo que no me pueda recuperar.
Aquí empieza resumen visual de todo.
En mi journal, en los últimos meses, no dejé de escribir que siento una gratitud infinita. Y eso es lo único que tengo para cerrar esta carta: gratitud infinita con la vida, el magnetismo, la gente que me rodea, los viajes que hice realidad, las invitaciones que tomé, las decisiones locas que me permití tomar, las aventuras que llenaron mi vida de anécdotas. No tengo nada más que gratitud.
Gracias, 2025. Estoy lista para ver todas las sincronicidades que vienen para mí este 2026.
Con cariño,
Ana Sofía
Por cierto, para cerrar este año pueden animarse a hacer una carta así o llevar su cierre a otro nivel y sentarse a escribir.
Aquí está workbook de cierre de año 2025 para entrar a 2026, basado en todo lo que me ha ayudado desde el año antepasado.
Es un espacio con preguntas y ejercicios para cerrar ciclos, ordenar lo vivido y poner en palabras lo que queremos para el siguiente año.
No necesitas experiencia previa escribiendo. Es sentarte a escucharte a través de la escritura y aprender a ponerle intención a lo que viene.
Ojalá les sirva. A mí me ha funcionado mucho hacerlo todos los años.
Besos.





































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