• Ana Sofía M.

¿Cómo necesitar menos?


Yo pensaba que era una persona "minimalista", de no tantas pertenencias y que solo compraba lo que iba necesitando... hasta que tuve que mudarme. No me mudé de casa, solo desocupé un cuarto que usaba y con quitar todo lo que había entre esas 4 paredes, entendí que yo no era minimalista y estaba muy lejos de serlo. (Adjunto evidencias que hasta me dan pena)

Siempre me ha gustado el estilo minimalista. Primero me interesó por su estética y ya que investigué un poco más, logré ver que es un estilo de vida que básicamente te ayuda a simplificar tu día a día.


Tendemos a ser un poco extremistas y pensamos que el minimalismo te obliga a vivir con 15 cosas por el resto de tu vida, a no tener muebles y a pintar todo de blanco (hay gente que sí lo hace). La realidad es que se trata de aprender a necesitar menos, utilizar lo que ya tienes y optimizar tu vida. ¿Quién no quiere eso?

Entonces... me propuse simplificar mi vida, curar mi clóset y solo quedarme con cosas que sí utilizo y regalar, donar o vender lo que ya no encaja en mi espacio. He cambiado y hay ropa que ya no me queda, hay cosas que utilizaba para hobbies que ya no practicó y muchas cosas más otra persona puede utilizar.


Después de esta limpieza y selección profunda me quedé con cosas que verdaderamente me hacen feliz y que sé que utilizo. Ordené todo y le di un espacio a cada una de las cosa que tengo. Si Marie Kondo me viera, estaría muy orgullosa de ver todo el acomodo de vida que hice.


No, no me quedé con 15 pertenencias. Sigo teniendo más ropa y cosas de la que me gustaría tener pero sí creo que este es un gran comienzo para ir avanzando en esa línea de minimalismo que siempre me ha gustado tanto.


Entre los cambios más importantes que hice y seguiré haciendo, están:


– Dejé ir toda esa ropa que me prometí que algún día iba a usar y ese día nunca llegó.

– Saqué todas las cosas que ya no me quedaban, que llevo años sin usar o que ya no representan lo que soy.

– Le di un lugar a cada cosa que tengo.

– Tomé la decisión de tratar de no quiero consumir "moda rápida".

– Si compro ropa intentaré que sea mexicana, de calidad y atemporal para que la pueda usar de distintas formas y por muchos años.

– Rehusarme a seguir haciendo millonario a Jeff Bezos. A menos de que no encuentre algo muy importante, evitaré comprar por Amazon y buscaré una opción mexicana para lo que necesite.

– Priorizar la calidad en vez de la cantidad.


Como conclusión, solo quiero explicar algunas de los impactos positivos de hacer estos cambios en nuestra vida: ocupamos mejor nuestro espacio, gastamos menos dinero, AYUDAMOS AL PLANETA, somos más libres y la vida se nos vuelve más ligera.


Ojalá les sirva o algo de aquí despierte en ustedes esas ganas por simplificar su vida. Yo seguiré aquí aprendiendo y cambiando hábitos.


Con amor,

Ana Sofía.


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