top of page

Carta #1 desde Ámsterdam: Ser nueva otra vez

  • Foto del escritor: Ana Sofía M.
    Ana Sofía M.
  • hace 8 minutos
  • 2 Min. de lectura

Esta carta la empecé a escribir hace unas semanas y no la publiqué, pero como me estoy poniendo al corriente, aquí va la primera:


Ámsterdam tiene lo suyo.



Ha salido el sol, para sorpresa de todo mundo en estos días de invierno. No deja de hacer frío, pero por lo menos te dan ganas de pegarte a la ventana y no de quedarte en la cama todo el día.


Aquí los encuentros son cortitos. Un café de dos horas y no más. No mucho tiempo afuera, más tiempo dentro. Y tiene sentido. No hay nada aquí que esté diciendo que sea novedad, pero qué raro es adaptarse.


Qué difícil es cambiar de cultura y no sentir que todo tu sistema nervioso se enciende.


Hay lugares que no despiertan eso en mí. Pero hay otros donde me siento novata para todo.


Novata para cruzar la calle, para moverme, para pedir algo, para comer, para todo. Es difícil sentir que ando incomodando por todos lados.


Me siento alienígena.


Pero a veces sentirse alienígena en un lugar como turista hace que todo se sienta más exótico y sensorial. Sentirse alienígena cuando estás tratando de funcionar en esa sociedad es retador.


Esa torpeza con la que sientes que te mueves no se va.

Te acompaña hasta que aprendes a moverte de manera imperceptible.


No siempre lo logras y esa curva de aprendizaje se siente incómoda.


No he sabido qué hacer con lo incómodo. Lo siento, pero me hace vacío en el estómago. No me deja dormir… o tal vez sea el jet lag.


Pero lo que más me pregunto es por qué me da terror equivocarme, que me corrijan y decir: no sé.


Es un miedo que me ha acompañado desde chiquita. Me da miedo hacer el ridículo o llamar la atención por las razones equivocadas.


Vivo con este delirio de persecución, de que alguien va a venir a decirme todo el tiempo que me estoy equivocando, que no pertenezco, que por qué no funciono igual que todo lo que me rodea. Sigo sin encontrar mi manera de moverme por aquí. Todo es distinto y tan bien organizado que es confuso para quienes crecimos en el caos.


Y la verdad es que no pertenezco a este mundo. Puedo adaptarme, pero no crecí en él. No es algo familiar.


Así que este ha sido el primer reto de este viaje. Vendrán algunos más, seguramente, pero por ahora he tenido que aprender a abrazar esa sensación y confiar en que, con el paso del tiempo, siempre voy encontrando mi manera de habitar lo diferente.


Les mantengo al tanto en otras cartas.


Con amor,

Ana Sofía.

 
 
 

Contáctame

Escríbeme si te identificas con algo de lo que escribo o si te gustaría trabajar conmigo.

Para lo que necesites, estaré feliz de leerte. 

¡Tus datos se enviaron con éxito!

bottom of page