Carta #1 rumbo a Ámsterdam: La carta que jamás pensé escribir (y ojalá no me arrepienta de lo cursi)
- Ana Sofía M.

- 16 ene
- 3 Min. de lectura
Esta carta no se la venían venir, estoy segura.

Yo tampoco.

Pero aquí les va el chisme, porque siento que si no escribo sobre esto, no estoy siendo auténtica, y además estas cartas se han vuelto una linda evidencia de todas las decisiones valientes que he tomado.
Después de tanto viaje por Latinoamérica, jamás me imaginé que mi siguiente destino sería Ámsterdam por un mes. Desde 2023, que estuve de intercambio en Copenhague, no había regresado a este lado del mundo.

No tenía plan de volver. Hay tantos lugares que me llaman antes en Sudamérica, el presupuesto no creí que me diera para tanto, el cambio de horario tampoco es lo mejor para trabajar remoto, entonces… ¿por qué chingados Ámsterdam y por un mes, Ana Sofía?
Lo que ustedes nunca vieron venir de este Grinch es que, cuando menos me lo esperaba, encontré a alguien que vino a moverme y a cuestionarme muchas cosas en mi vida. Pero, sobre todo, es la primera vez en años que no necesité obligarme a abrir mi corazón: solito sabía que estaba encontrando un lugar que le hacía sentido.

Lo que menos me esperé que me pasara en uno de mis viajes era coincidir con alguien y conectar tanto. Cuando mochileas, la gente va y viene; nadie se queda lo suficiente como para que conectes profundamente. Pero existen excepciones… excepciones de las que pensé que yo me salvaría.
Equivocada estaba.
Así que, para no hacer la historia más larga (porque es extensamente hermosa), este viaje es para visitar a esa persona. Para ver quién es cuando no estamos mochileando por Sudamérica.
Y me emociona mucho. También sé que la gente que me quiere está emocionada por mí, porque ven en mí una chispa que no veían desde hace algunos años.

Así que este es el inicio de estas cartas desde Ámsterdam. No serán sobre mi vida amorosa (porque esa no le interesa a nadie y es mía), sino para escribir sobre lo que me pasa en todos mis viajes: lecciones…

No sé si han visto ese trend en TikTok de leer tu astrocartografía y entender cuáles son los puntos del mundo que tienen cierto tipo de energía disponible para ti. (No me hagan caso a mí: vayan, googleen y saquen sus propias conclusiones). Algo que yo hice (y que no es recomendación) fue interpretarla con ayuda de ChatGPT. Y entre miles de cosas que me dijo y que siento que son medio falsas, algo que sí resonó conmigo es que el movimiento me ayuda a escucharme. Me obliga a escuchar esa intuición que yo pensé que no tenía. Me ayuda a conocerme. Por suerte no lo uso para huir (por ahora), sino más bien para ir por lo que sé que quiero.
Para mí, moverme ha venido con mucha congruencia y con no abandonar ese volcán interno que me va marcando hacia dónde quiere ir. Y todo este movimiento, en resumen, solo me ha traído aprendizajes. En el movimiento me encuentro a mí: me he equivocado, he encontrado los lugares más bonitos y también los más complicados. Me he sentido bien acompañada o bien solita. Y creo que, una vez más, el que yo vaya a Ámsterdam para seguir explorando qué es lo que siento es algo “muy yo”.
Así que estas son las tres reflexiones medio cliché de esta carta:
De verdad, el amor o abrir tu corazón, llega cuando menos te lo esperas (me caga decirlo, pero ya vi que sí es real).
El movimiento se ve diferente para cada quien, pero es lo único que te hace conocerte mejor. Habrá quien le llame salir de la zona de confort, para mí es saltar de país en país porque soy una intensa.
Ninguna lección que valga la pena aprender llega cuando estás en tu rutina. Igual que el amor, no llega a tocarte la puerta, la vida tampoco.
Y con esto acabo la carta.
¿Que si ando nerviosa? Por supuesto. No sería yo sin ser un manojo de nervios,p ero por ahí la gente que me sostiene me recordó que si todo sale increíble, vienen grandes historias y mucho aprendizaje; y si no, también. Lo que sea que suceda será GRAN contenido para estas cartas, así que no hay queja.
Nos vemos por ahí en la siguiente carta, oficialmente desde Ámsterdam y espero no arrepentirme de estar poniendo semejantes vulnerabilidades en estas cartas.
También esperen recomendaciones de lugares padres porque ya saben qué yo soy una intensa y ya tengo una lista interminable de lo que quiero probar.
Con cariño,
Ana Sofía







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