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  • Ana Sofía M.

Polaroids con escritos #2: Tener iniciativa para dejar de fluir.


Aquí está la segunda Polaroid con escrito, que son los textos muy sinceros que estoy tratando de redactar y publicar todos los viernes. Esta semana, mi corazón y animo terminaron en un mejor lugar que la semana pasada.


Este fin de semana cumplo 25 y tengo miedo.


Cada inicio de año, hago una actividad que se llama Unravel your year que la diseña Susannah Conway. Básicamente es un librito que ella diseña con preguntas sobre el año que estás dejando y espacios para que puedas planear, escribir y visualizar todo lo que quieres para el siguiente.


Mi parte favorita de esta actividad, es elegir una palabra que será tu guía o la intención de todo tu año. Siempre es la parte más difícil, porque es pensar en algo que verdaderamente quieres hacer. Tiene que ser un deseo completamente tuyo porque es un compromiso que intentarás vivir durante todo el año.


La palabra que elegí para el 2024 fue"iniciativa".

El año pasado me enseñó lo atractivo que es cuando alguien propone lo que quiere y no está esperando a que otras personas lo hagan. Me di cuenta que las pocas cosas en 2023 que yo propuse, yo organicé o a las que yo invité, las disfruté muchísimo. Terminaron siendo los planes a los que yo quería ir, con personas que quiero e incluso me di cuenta que hasta se volvió un lenguaje del amor que tengo con las personas que quiero.

También, se lo aprendí a mis amigas del intercambio. Durante los 6 meses que estuvimos viviendo en Copenhague, tenían muy claro los viajes que querían hacer, los lugares que querían visitar, los eventos a los que querían ir. Aunque hay algo extremadamente cómodo en tener personas así en tu vida, también te pierdes de muchas cosas que tu mismo quieres hacer si no las propones.



Así que decidí que 2024 fuera el año en que por fin tendría la iniciativa de hacer muchas de las cosas que siempre había querido pero que posponía porque no había quién me acompañara. Lo que he hecho hasta ahorita fue:

  • Ver el amanecer y desayunar en una chinampa en Xochimilco

  • Empezar a hacer ejercicio levantando peso (algo que suena tan tonto pero que creí que nunca iba a poder hacerlo sola)

  • Ir todos los viernes a desayunar y trabajar a los cafés que siempre quise. (Aunque queden lejísimos)

  • Reservar hospedaje y vuelos para vivir 2 meses en un país al que llevo años sonando con ir. (Voy sola y hasta la fecha no tengo NADA más que esas 2 cosas aseguradas y eso me aterra)


A lo que voy con todo esto es que entre esa iniciativa no solo está en planes bonitos y viajes, sino también en conversaciones difíciles, en no guardarme ciertas cosas, en decir lo que pienso, en hacer cosas con todo y miedo. Lo que he aprendido de esto es que, aunque el resultado me rompa un poquito el corazón, ya no tengo ganas de nada a medias.



Ya no tengo ganas de organizar planes y que se queden en "veremos"y sin salir nunca de un grupo de Whatsapp.

Ya no tengo ganas de sentir algo y no decirlo por miedo a que no sea correspondido.

Ya no tengo ganas de perder mi tiempo viviendo en incertidumbre y sobre prensando algo porque no me atreví a hacer un pregunta.


Fluir está romantizado. A veces creo que sirve como un disfraz para la irresponsabilidad en todas sus modalidades, como la afectiva.


Fluir e ir por la vida con un "vamos viendo" es algo en lo que yo no soy buena. Me rehuso a hacerlo. No me funciona. Así que, mi solución al estrés que me produce la improvisación es la iniciativa.


Ya no soy víctima de que la vida me pasé, ahora yo propongo. Y aunque no todo va a salir como yo espero o no reciba las respuestas que me gustarían o nadie pueda acompañarme, atravieso esas sensaciones más rápido sin necesidad de quedarme por meses en lugares donde solo estoy preocupándome.


A lo que voy con todo esto es que, este fin de semana cumplo 25. Es el primero año en mucho tiempo que no voy a hacer una celebración con más personas para festejarlo. Tampoco está fácil tener iniciativa cuando llevas arrastrando una apatía por semanas cuando traes el corazón roto. Eso es lo más importante que quería compartir hoy.


Estaba acostumbrada a usar mi cumpleaños como un primer corte del año para medir mi progreso pero se me atravesó un duelo gigantesco que no me ha dejado mucho ánimo para organizar nada.


Por el contrario, he tenido que regresar, e incluso obligarme, a decirle que sí a los demás. Sí a los planes a los que me invitan. Sí a hacer cosas que me ayuden a salir de mi casa. Sí a eventos que no tenía muchas ganas de ir pero que me han reconectado con personas con las que crecí. Sí a hacer cosas con tal de no quedarme en mi comodidad y con demasiado tiempo libre para sobrepensar las decisiones que tomé que me llevaron a traer el corazón un poquito roto.


Sí a tener todo menos iniciativa y está bien. Ni modo. No lo puedo hacer todo ahorita. Tampoco voy a poder ni querer tener la iniciativa durante todo el año y no va a pasar nada. No estoy arruinando mi propósito aunque mi mente así lo crea.


Ahora, también tengo una buena noticia, entre esa iniciativa me ha costado tener en estas última semanas, me alcanzo la vida para tener una conversación que me aterraba pero que me dejó muy contenta. No sé cuál vaya a ser el resultado, no se si funcione, no sé si abrí una puerta para la que no estaba lista, no sé si cambie algo o no cambie nada en mi vida, pero estoy orgullosa de que la tuve.


Con eso voy a terminar este Polaroid con escrito que se está volviendo eterno. Con que, la iniciativa aunque sea chiquita y en conversaciones incómodas, vale el esfuerzo. Ojalá también se animen a tenerlas y a mí que no se me olviden lo liberadoras que son.


Les mando otra Polaroid con escrito el siguiente viernes.


Con amor,

Ana Sofía



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