• Ana Sofía M.

Comprarnos una identidad. Y ahora, ¿quiénes somos?



Llevo meses sin ser esa persona que "antes era". Lo digo porque llevo un rato molesta conmigo misma por no hacer lo que antes acostumbraba y con lo que tanto me identificaba. Me compré muchas ideas de quien yo era, entre ellas que yo viajaba mucho, conocía nuevos lugares, cocinaba cosas nuevas, leía mucho, escribía siempre y la verdad es que este año no hice NADA de eso. 


Una parte de mí se sintió decepcionada pero creo que es porque pienso que eso es lo que la gente espera de mí. Y sí, me encanta viajar pero durante el año no se dieron varios de los planes que llegué a tener. Sí, me encanta leer pero me atoré con un libro que no me enganchó y esperando poder terminarlo para empezar el siguiente, se me fue el año. No, no tuve tiempo o ganas de probar nada en la cocina. Como nada de eso sobre lo que escribía sucedió, me quedé sin temas, sin tiempo, sin claridad y hasta con menos ganas.


Entonces todo se acumuló y no escribí (que es de lo que más disfruto) porque sentí que no tenía nada sobre qué hacerlo. Me venía a la mente mil veces, entonces ¿quién soy si no estoy escribiendo? ¿De qué escribo si se supone que lo hago de los lugares a los que viajo? ¿Para qué intento seguir creando algo si no tiene nada que ver con lo que las personas esperan que diga? Aquí va mi conclusión: Ya no quiero que todo eso me importe. 


No, ya no me voy a seguir comprando la idea de que yo hago únicamente ciertas cosas porque cuando no suceden me quedo sin nada y soy mucho más que eso. No me voy a comprar identidades que dependan de cosas externas porque cuando no suceden, me vuelvo nadie. 


A lo que voy con todo esto es que, aplica para lo que sea que estemos haciendo. Si al igual que yo, te compraste una identidad que ni siquiera estás pudiendo cumplir porque tu vida cambió, véndela. Quítatela y escóndela porque es normal que las cosas ya ni siquiera se vean de la misma manera. 


Si ya no eres la misma persona que los demás creen, si te dejaron de gustar las cosas que antes de encantaban o si ya no quieres ser algo con lo que antes te identificabas, está bien cambiar. Los demás tendrán que irlo comprendiendo poco a poco. 


Tampoco te castigues por tener que enterrar una parte de quien fuiste o por tener que despedirte de algo que "creías" que tenías que hacer. Duele un ratito, después construyes algo nuevo. 


Aquí la lección más grande, para que no nos vuelva a suceder, es no basar nuestra completa existencia en cosas externas, que no dependen de nosotros y que en cualquier momento se esfuman. Mejor que nuestras identidades estén basadas en cosas internas. Así, nuestros hobbies, trabajos, gustos y actividades solo son cosas adicionales, no nuestra personalidad. 


Escribo todo esto más para mí que para nadie. Para recordármelo y que no me duela tanto dejar ir todo lo que creí que tenía que ser y no sucedió. Si en el camino te identificas con algo de lo que escribí, ojalá que encuentres la misma paz que yo al soltar esas identidades que tal vez te compraste. 


Si crees que a alguien que conoces le serviría leer esto, se lo puedes mandar. Si quieres más sobre este tema, checa la carta de fin de año que le escribí al 2021 donde también menciono esta parte.


Con amor, 

Ana Sofía.


Nos seguimos leyendo en mi Insta @asofiamach o en mi newsletter donde siempre que escribo algo nuevo o tengo algo especial te mando un correo.



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