Guía de viaje a Oaxaca: 3 destinos, Puerto Escondido, Chacahua y la ciudad
- Ana Sofía M.

- 31 jul
- 11 min de lectura




Me había tardado mucho en escribir esta guía de viaje de Puerto Escondido, Chacahua y actualización de la ciudad de Oaxaca, porque quería tomarme el tiempo de hacerla bien.
Uno de los pocos destinos que he visitado varias veces y que junta muchas cosas que me hacen feliz es Oaxaca, desde su costa hasta su capital.
En esta guía vas a encontrar comida, mar, bioluminiscencia, bares, dónde hospedarte y todo lo que hace a este lugar en México único.
Ya tengo 2 guías de viaje que escribí sobre Oaxaca: Oaxaca: Mazunte, Zicatela, Puerto Escondido y Oaxaca de mi corazón, así que lo que quiero hacer con esta guía es complementar con lo nuevo que descubrí en mi última visita, porque mucho ha cambiado como por ejemplo ir a Chacahua.
Algo bueno que ha cambiado es que ahora hay una carretera que conecta la ciudad de Oaxaca con la costa en 3 horas, lo que hizo que en un mismo viaje pudiera visitar ambas y lo recomiendo mucho para no hacer 2 viajes separados.
Lo que hice fue comprar un vuelo multidestinos en Kiwi, que es donde compro todos mis viajes: de CDMX a Puerto Escondido, y de regreso de la Ciudad de Oaxaca a CDMX.
¿Cómo llegar?
De Puerto Escondido a Oaxaca en ADO: lo recomiendo mucho porque como es una ruta muy nueva, todos los autobuses están en perfecto estado y prefiero dejarle a alguien más la manejada de varias horas en carretera. Misma recomendación que en la Riviera Maya, donde también funcionan estos autobuses: el aire acondicionado es helado, así que no se confíen.
Dentro del aeropuerto de Puerto Escondido puedes pedir taxis compartidos hasta tu hosepedaje y lo tienen mucho mejor organizado que antes, así que no tienes que preocuparte por eso.
Punta Zicatela y Carrizalillo
Me preguntan mucho si hospedarte en Punta Zicatela o cerca de Carrizalillo, y mi respuesta es “depende”, pero para lo que a mí me gusta: Punta Zicatela.
El surf para principiantes está en esta Punta o en Carrizalillo, así que también puedes elegir dependiendo de eso.
Dónde quedarte
Pantai H Hotel (Booking) nos fue muy bien. El cuarto tenía escritorio para poder trabajar, buen wifi, alberca y quedaba caminando de todo lo que recomiendo aquí para ir a comer.
Carrizalillo aquí nos quedamos una noche antes de irnos a ciudad e Oaxaca y la recomiendo más si necesitas un lugar más estable para trabajar, o un viaje más de familia y no tan mochilero.
Para moverte
Nosotras rentamos un scooter (solo tengan demasiado cuidado) y eso nos dio la libertad de ir a:
Playa Bacocho: hay liberación de tortugas antes del atardecer. Hay precio de recuperación de $200 por persona, y quienes están ahí hacen una gran labor de patrullaje y cuidado de las tortugas. Si algo aprendí trabajando con biólogos marinos es que en comunidades como esta, el turismo y la educación es lo que protege a estas especies del comercio ilegal, por ejemplo.
Playa Coral: junto a Bacocho.
Puerto Angelito: de aquí salen los tours a ver delfines, y en temporada de diciembre a marzo/abril, si tienes suerte, puedes ver ballenas jorobadas. Me encantaría decirles que hacen estos avistamientos de manera ética, pero vi de todo en los operadores, así que traten de hacer las preguntas que necesiten antes de contratar un tour. Empiezan como a las 7am y para las 10:30/11 ya estás libre.
Comer / Cenar en Punta Zicatela
Panadería Pan Noble: para un café y un pan antes de ir a surfear o pasar la mañana en la playa. Todo abre tardísimo, así que esta es buena opción, aunque a veces hay que esperar.
Sativa La Punta: lugar con buen wifi y para desayunar. Un día se fue la luz en toda la punta y este era el único lugar desde donde pude trabajar.
Nativo: tiene desayunos llenadores, buenos, bonitos y baratos para la zona, así que si te espera un día de mil actividades, yo me iría aquí por unos chilaquiles bien servidos.
Chicama
Ir para comer, porque para cenar las colas son gigantescas. Se los dice alguien que se la pasó comiendo ceviche por 1 mes en Perú: este está igual de bueno.
Lychee
De mis favoritos para cenar. Está lleno de sabor thai.
María Sirena: para tacos y tostadas de mariscos.
Sushi Kizami: por si traen antojo de nigiris, pídanse el de wagyu que es auténtico.

Punta Vida: bar sobre la playa. Tiene los peores drinks que haya probado, pero no hay pierde si te pides una chela y disfrutas del atardecer.
Desayunar / Comer / Cenar en Carrizalillo
Sushido: Nos sorprendió mucho la calidad del sushi y la gente que atiende muy amable. ¿Quién va a Oaxaca y. pide sushi? Quienes comemos mexa todos los días, para que no se infarten con la recomendación.
El Cafecito: un imperdible para desayunar/comer mexicano en la costa. Cada vez que voy siento que es más grande, pero todo está deliciosamente bien servido, y no hay nada como un desayunazo mexa que se sienta como comida.
Chacahua



Este es un nuevo destino al que le tenía muchos años queriendo ir valió la espera. Es un lugar perfecto para descansar y no hacer nada. El calor en primavera es fuertísimo, así que durante el día todo el mundo está tirado en una hamaca, leyendo y aprovechando que no hay señal. En el atardecer es cuando la gente empieza a salir: el pueblo se llena de vida, los restaurantes se llenan y ves a los últimos surfistas salir del agua.
Chacahua, dependiendo del swell, puede o no ser para principiantes. Los 4 días que fuimos (que ojalá hubieran sido más) hubo un swell fuertísimo, así que solo veíamos a los más profesionales surfear. Chacahua tampoco tiene playas para nadar, así que si el plan es estar echando flojera en el mar, mejor vete a Mazunte.
Lo que sí tiene Chacahua, y que también es precioso, son sus manglares y la bioluminiscencia, de la que les cuento más abajo. Pero la pregunta que yo más me hacía era cómo llegar.
¿Cómo llegar a Chacahua?

No es difícil, pero requiere un rato más porque es un trayecto medio largo de ida y de regreso.
Primero tienes que irte a la terminal de colectivos (cerca de la terminal de ADO) hasta Zapotalito. En Zapotalito te bajas y tomas un taxi colectivo, que son como 15 minutos, hasta donde están las lanchas. Aquí hay 2 opciones y tienes que tener muy claro qué quieres: que te dejen en las lanchas colectivas, que son las más baratas y que la gente local usa como transporte público, o una lancha con recorrido por los manglares que después te deja en Chacahua.
Nosotras elegimos la lancha con recorrido por los manglares de ida, para poder aprovechar y hacer el recorrido, pero sí es más cara. No hay que regatear, pero sí buscar un precio justo, y entre más personas sean, mejor.
Pudimos incluso ver un cocodrilo, que es muy raro en Chacahua porque le tienen miedo a las lanchas. Aprovechamos y vimos las islas con todos los pájaros, pasamos por los canales que crean los manglares y llegamos directo a la playa de Chacahua, desde donde caminamos a nuestro hospedaje.
De regreso, lo que hicimos fue irnos al pueblito, y en el kiosco del centro pasa el colectivo que te lleva 20 minutos por tierra hasta donde salen las lanchas colectivas. El trayecto de la lancha colectiva es mucho más corto y no ves casi nada de los manglares, y una vez que llega al puerto haces lo mismo: tomas un taxi, luego un colectivo, y regresas al centro de Puerto Escondido.
No hay pierde, porque hay muchos otros turistas haciendo lo mismo.
Dónde nos quedamos
Cabañas Laud (Booking) nos fue increíble. El lugar tenía vista al mar y muchas hamacas en la sombra para estar todo el día leyendo. El desayuno que preparaban ahí era increíblemente bien servido, no tuvimos necesidad de salir a desayunar a ningún otro lado. Si quieres comer o cenar también puedes hacerlo, solo tienes que avisar con anticipación. En ese mismo hospedaje conocimos a otras personas con las que compartíamos las mañanas, jugábamos, y en las noches echábamos chelas.
Para cenar/comer probamos diferentes lugares, pero ninguno fue espectacular; al contrario, hubo unos demasiado caros para lo que eran, así que aquí no tengo recomendaciones más que evitar cualquier lugar que se sienta con menús pretenciosos.
Lo que sí o sí necesitan saber: lleven efectivo desde antes. No hay dónde sacar dinero más que en una tienda de abarrotes, y la comisión es carísima. Todo se paga en efectivo porque no hay señal.
Manglar y bioluminiscencia

Mi parte favorita de Chacahua fue la bioluminiscencia. Estos “tours” los puedes tomar todos los días. En nuestro hospedaje nos recomendaron a Alex, y por $200 por persona nos llevó en la noche a verla.
Tienes que hacerlo idealmente cuando no haya luna, o justo cuando cae el sol, para aprovechar que la luna no ha salido y que haya la menor cantidad de luz posible. Todas las lanchas se meten hasta un punto en los manglares en el que se acomodan los capitanes, apagan las luces, y empiezan los brillos.
Te tienes que meter para apreciarla. Sé que hay mucha gente que le tiene miedo a los cocodrilos, pero el motor de las lanchas y tanta gente que hay hace que no se acerquen a esta parte del manglar, así que a menos de que tengas pésima suerte, no pasa nada (o eso es lo que elijo creer).
Desde que mis dedos tocaron el agua, movía mis brazos, daba vueltas en el agua, y era como si todo mi cuerpo brillara. Me sentí radioactiva, como en el cuento de “ustedes brillan en lo oscuro”, porque en medio de ese negro donde solo escuchas el agua pegar contra la panga, yo veía cómo me brillaban los brazos y las piernas. Me quedé mucho más tiempo que el resto, aprovechando también que ahí se ven las estrellas como pocas veces las puedes ver en otros lados.
Era como si fuera un espejo. Yo tenía a las estrellas enredadas en el pelo y en las puntas de mis manos, y arriba se veía su reflejo.
Nos regresamos a cenar y dormir. Chacahua es para quienes de verdad quieran desconectarse: no hay mucho que hacer ni a dónde ir, más que descansar. Fueron de los mejores 4 días que he pasado en el año.
Ciudad de Oaxaca




Ya les conté cómo es el regreso hasta Puerto Escondido, y de ahí tomamos el autobús hasta la ciudad de Oaxaca con ADO.
Esta es de mis ciudades favoritas porque cuando se trata de comer, yo ya llevo una lista de todos los lugares que quiero probar. Esta vez fui en un modo de viaje distinto porque estuve trabajando mucho durante la semana, así que todo lo de Hierve el Agua, Mitla y Monte Albán te lo dejo en mi otra guía de Oaxaca. En esta me concentré en lo que está en el centro de la ciudad.
Con quien viajé sí hizo una visita a San Martín Tilcajete, de donde vienen los famosos alebrijes, y pasó todo un día entendiendo cómo se hacen, lo delicado que es el proceso y un animalito pintado de colores fosforescentes no necesariamente es un alebrije. Esta también es la comunidad de la que salieron las referencias de la película de Coco. Me hubiera encantado ir a verlo con mis propios ojos, pero que sepan que vale el esfuerzo llegar hasta allá.


Algo nuevo que hice esta vez fue ir al barrio de Jalatlaco, al que no tuve la fortuna de ir la vez pasada. Este barrio, al que puedes llegar caminando fácilmente desde el centro, está lleno de arte urbano y murales. Mi recomendación es perderse en sus calles. Por ahí también hay varias cafeterías, panaderías y lugares para tomarte una cerveza.
Lo que más hice en este viaje también fue comprar artesanías. Me encantaría decirles que tengo una lista de todo lo que compré y dónde, pero muchas las fui encontrando en los mercados que hay, así que mi recomendación es perderse por todos lados e irle buscando.
Dónde comprar artesanías
Casa de Arte Jalatlaco
Cerámica Cuarto Suspiro
Yacue-ha
LIA café
También el Jardín Etnobotánico es otro imperdible. Es gratis pero tiene pocos recorridos al día, así que hay que estar muy al pendiente de a qué hora llegar.
Comer / Cenar
Boulenc Panadería
Todos los días iba por una concha y un kéfir de mango para empezar el día
.
Boulenc (Restaurante)
En las mañanas está demasiado lleno, así que recomiendo más ir a la hora de la comida y pedirse un sándwich. Son de los mejores que he comido. Otra cosa es que a vecs abren, a veces no. Es un volado.
Tika’aya
Mi plan era ir a probar todo lo Michelin que pudiera, pero este fue mi favorito. Fuimos al menú de degustación; tienes que reservar con anticipación porque el lugar es pequeñito y solo se puede pagar en efectivo. Este lugar se merece una reseña completa en Chingos de Hambre y espero traerla pronto. Todo el menú está hecho de manera contemporánea por jóvenes mixtecos. Fui feliz de inicio a fin, e incluso más con el mezcal ahumado de cortesía que nos mandaron. No se lo pueden perder.
Levadura de Olla
Esta es la segunda vez que pruebo algo de esta cocina y tengo que decir que me quedó a deber. No pedí el menú de degustación, que seguramente hubiera sido mucho mejor opción, pero de las 3 cosas que pedimos a la carta, sentí que todas venían insípidas y demasiado parecidas. La chela artesanal fue lo mejor de la noche y lo único que me hizo recuperar los ánimos. Definitivamente no fue un día de buenas elecciones, y ojalá a la próxima tengamos mejor suerte, pero sí podemos apreciar los interiores del lugar.
Criollo
Llevaba años muriendo por probar las enmoladas con plátano macho de aquí, y es de los mejores desayunos que tuve. Se sienten las frutas, la guayaba y todo lo que hace un mole dulce. Por ser entre semana no había ni un alma, lo cual se me hizo muy extraño, pero seguro que el lugar es todavía más lindo cuando está lleno.
Bar Guajolote de Oro: este es el mejor bar al que he ido en Latinoamérica.
Su interior es precioso, lleno de nichos iluminados, con una barra que me encantaría tener en mi casa. Es chiquito pero muy acogedor. La carta de cocteles estaba inspirada en dulces mexicanos de nuestra infancia; cuando les digo que había un drink de la paleta de cerveza que me comía de niña y que sabía igualito, fui muy feliz. De verdad que es de los mejores lugares que vi en Oaxaca y espero poder regresar pronto.
Cafés para trabajar
Kiyo Café: donde más gente con laptops vi, y donde estuve muchas horas.
Café Brújula: ir a la sede que tiene un patio central
También hay muchos co-works que no probé, pero que funcionan para quienes van más en plan de nómada digital.
Más restaurantes que probé y recomiendo, al igual que museos, están en mi otra guía de Oaxaca.
Hospedaje
No tengo recomendaciones de hospedaje porque la experiencia que tuvimos fue súper desafortunada, así que no se las recomiendo. Mucho ojo a los lugares que reservan en Airbnb: mi mejor consejo es que entre más “reglas vean”, es porque más cosas van a buscar para reclamarte después, así que mucho cuidado con eso.
De todas maneras, eso no dejó que nuestra experiencia en Oaxaca fuera hermosa. Regresé con mis jarrones de cerámica, mis platitos de barro verde, un grabado de una ballena, un alebrije pequeño de San Martín Tilcajete, las notas de mi celular llenas de todo lo que pensé mientras probaba cada plato en Tikaya. Muchas fotos y recuerdos de cuando vas callejoneando por las noches y te toca un desfile de una boda.
Si creen que algo me faltó en esta guía, avísenme para resolver todas sus dudas.
Si esto les sirve para planear su viaje, por favor suscríbanse para que pueda seguir haciendo estas guías de viaje.
Suscríbete aquí para más guías e historias de viajes.
Si vas a ir pronto a Oaxaca, guarda esta guía o compártela con alguien que crees que pueda necesitarla.
Si quieres leer más guías que tengo de México, aquí hay algunas más: asofiamach.com/mexico
Si algo de aquí te sirvió por favor déjamelo saber para que no sienta que le escribo al vacío.
Con amor,






























































































Comentarios